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7 de marzo de 2007

DIVAGACIONES MONÁRQUICAS


¿DEBE ABDICAR JUAN CARLOS I?

Como ciudadano, como monárquico, como español, como todo a la vez, creo que un Rey, y más un Rey español, debe acertar en todo lo que hace, en todo lo que no hace. Eso le diferencia de un Presidente de República, el segundo simplemente renueva cada 4 años, el primero ha de mantenerse de por vida y, por ello, está sometido a una presión social, política e institucional mucho mayor que el político Jefe de Estado republicano. Incluso en esto, como decía un articulista de ABC (ver "Reválida de una princesa"), la institución monárquica es mejor que la republicana: al Rey se le examina día tras día.

En este sentido, he de saltarme, incluso, las normas biológico-universales de la Humanidad: la muerte. Sí, sí, un rey, el Rey en concreto, debe saber cuándo es el mejor momento para morir. Y si llegado el momento clave en el que el Príncipe ha de sucederle y no se ha muerto, por el bien de la Corona debe "suicidarse institucionalmente", si no biológicamente. Con esta metáfora, por supuesto, me refiero a la abdicación. En España, soy el primero que cree que la Monarquía está plenamente afianzada. El problema es que el Estado, la Constitución y, por tanto, la base fundamental político-institucional de la Corona está muy debilitada. También hay menos monárquicos: Juan Carlos ya aprobó "cum laude" como decía el citado columnista, en el 23-F y la Transición en general. Don Felipe no. Y el problema es ése, ¿está plenamente asegurada una institución que ostenta la cabeza del Estado en una nación en la que se plantea aún si es una nación?


Lamentablemente, no. Creo que una institución que simboliza la unión nacional, cultural, gubernamental, que viene de hace más de 500 años, es una institución que da fuerza a la cohesión y al concepto de nación y españolidad. No admito que ni el más cerrado republicano me diga lo contrario: si la Corona no es una institución que representa el patriotismo, entonces no hay ninguna (por supuesto habrá personas que prefieran elegir a su jefe de Estado, por muy patriótico que pueda ser un rey). Y ello, también -estoy seguro-, lo sabe el Rey. Y estoy seguro que para el Rey Juan Carlos está por encima la permanencia de la Corona y de la Casa Real de Borbón que la suya propia. En este sentido, estoy convencido, e insto al Rey, que el año que viene cumplirá 70 años, tenga siempre como posibilidad la de la abdicación. Porque la Monarquía es eso: continuidad hasta que sea necesario no continuar.

El problema radica en que no vivimos una sucesión normal, de padre a hijo, desde el siglo XVIII, cuando Carlos IV sucedió a su padre Carlos III. Unos accedieron ante las maniobras mezquinas de un emperador, otros en cruentas guerra civiles, otros, tras golpes militaresy tumultuosos periodos republicanos. La fórmula de la perpetuación de la Monarquía, estoy seguro, es la serenidad de la institución. Por mucho republicano que haya, no será suficientemente fuerte contra la Corona si esta cuenta con el afianzamiento clave, tanto social como institucional. Y el problema, la clave, es esa: ¿cómo introducir a Felipe VI en la Jefatura del Estado? ¿Es viable, aconsejable, prudente, abdicar ahora, en Marzo de 2007? No. Ahora no. Pero, ¿y en los años 90? Es importante que el primer Rey de una restauración, de la III Restauración Monárquica como es ésta, sea un Rey de continuidad. Los 90 fueron una gran oportunidad para Felipe VI, principalmente a finales. Con un gobierno de Aznar -por muy malas relaciones que hubiese entre él y el Rey-, la cosa hubiese sido fácil: Aznar es leal a la Corona, él mismo lo ha dicho. Pero la oportunidad ha pasado, y Felipe debe esperar. E, incluso, abandonar la idea de ser un día Rey.

Que conste que me encantan el Rey y el Príncipe, pero yo-y estoy seguro que ellos también-, considero que la Corona y lo que representa está por encima de los coronados. Al Rey no le suele pasar, pero de viaje por Madrid, los Príncipes se han encontrado con mucha bandera tricolor. Ahora es un momento crítico para la Monarquía. Se debe tener en cuenta la historia española, y ahora, parece que los tiempos aconsejan más a un Rey anciano -acusado por muchos de mudo-, que un Rey joven pero inestable. Parece que Don Juan Carlos deberá cumplir los 80 en el trono y, si es posible, quizás Felipe VI no deba existir, y sea mejor que a Juan Carlos I le suceda Leonor I.

Llego a la conclusión de que si se quiere que un día reine Don Felipe, y éste tenga un camino fácil -paraél y para la institución- debe ser tras una abdicación en un momento clave que elija Don Juan Carlos y, si no, es mejor que no reine nunca, puesto que de morir Juan Carlos sin asegurar la Monarquía, corre el riesgo de que con el reinado de su hijo, se vaya todo al carajo. Pero aún falta tiempo para eso, nadie sabe que será España en el 2020. Yo espero que una Monarquía Parlamentaria, libre y democrática, pero sobre todo, una.

El Hispánico

¿Qué creéis? ¿Debe abdicar el Rey ahora o algún día o reinar hasta su muerte? De reinar hasta su muerte, ¿es sensato que le suceda el Príncipe, quién es mucho menos popular que él o Doña Leonor, que es casi una estrella mediática con tan sólo unos meses de vida?

11 de febrero de 2007

REVÁLIDA PARA UNA PRINCESA

Con este post que añado, reconozco que saturo ya el blog con post sobre Doña Letizia. Pero es de tal brillantez, de tal realidad social y verídica que tengo que postearlo. Prometo que, por el momento, es el último. Con este post cierro capítulo sobre la muerte de Érika Ortiz y el dolor de Doña Letizia. Háganme caso, merece la pena. El Hispánico.

POR ANTONIO BURGOS
http://fororeal.blogspot.com/
ABC
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EN aquella casa de la urbanización playera, vamos a poner Sotogrande para no dar pistas, había ese silencio que sólo existe en las casas de los ricos. En aquella casa de la urbanización playera, vamos a poner Guadalmina para despistar, había ese silencio centroeuropeo que da el dinero. La dueña de la casa había invitado a cenita simpática a un grupo de amigos. Estaban ya en el café y el menta poleo de la terraza de blancos butacones. Copas y charlita. Salieron a relucir, cómo no, los Príncipes de Asturias. Los presentes eran de la pretendida antigua observancia monárquica, pero de la secta de los que largan. Para abreviar: de los que les pareció mal en su momento que el Rey legalizara el PCE. Pusieron a Doña Letizia como se suelen: como no quieran dueñas. Y del Príncipe, ni te cuento lo que largaron.
Estaba en la tertulieta, café y habano encendido, jamando partida, un viejo monárquico. De los de Estoril. De los viejos liberales del Conde de Barcelona. Tratábase de un notario jubilado de Madrid, que durante la cena había dado un recital de ingenio y agudeza, dominador de ese bien ya casi tan escaso como el agua que es el arte de la conversación. Su brillante locuacidad en la mesa se había trocado en mutismo evidente y patente durante los cruces de invectivas, chistes de Sabina y mal gusto, y cuchufletas varias contra la Princesa de Asturias.
Al verlo tan callado, la dueña de la casa trató de sonsacarlo:
-Hay que ver lo callado que te has quedado de pronto -le dijo-, con lo ocurrente que has estado en la cena. Que queremos saber tu opinión: a ti, ¿qué te parece Letizia?
Y el viejo monárquico, muy serio, sentenció:
-Pues me parece que Doña Letizia es la Princesa de Asturias y punto.
Se hizo inmediatamente un silencio de culpabilidad. Un silencio de casa rica, rica, rica. Y empezaron a hablar del tiempo y de las cenitas simpáticas que quedaban en otras casas de amigos para las venideras noches bajo las estrellas.
Aparte de un señor, el notario jubilado de Madrid, al que recuerdo en aquella ejemplar lección de lealtad a la Institución con una sola frase, se me aparece ahora como un adivino. En los recientes y dolorosos acontecimientos de la trágica muerte de «su hermana pequeña», a muchos nos ha parecido lo mismo que al jubilado notario, monárquico de Estoril: que Doña Letizia es la Princesa de Asturias. Bastante Princesa de Asturias. Ha superado la reválida cíclica y permanente a que en España sometemos a las personas reales. Hay republicanotes que dicen que es mejor elegir un presidente cada cierto número de años, compareciendo en las urnas. Hasta frente a ese argumento sale triunfante la Institución Monárquica: a los Reyes, los Príncipes y las Infantas se les exige un mayor control de calidad. Tienen que pasar la ITV cada día, comparecer a cada instante ante las urnas de la opinión pública. En la España que se proclama mayoritamente «juancarlista», del Rey abajo todos los miembros de la Real Familia han de aprobar cada día la selectividad. Su Majestad, como sacó «cum laude» en el discurso televisado con que paró el 23-F, tiene ya aprobado por curso. Pero a los Príncipes de Asturias se les exige que superen la selectividad diaria. Doña Letizia ha superado ahora, y a qué precio de dolor, su reválida de Princesa de Asturias. Desde la muerte de Lady Di, al pueblo republicanote y juancarlista le encanta que sus Reyes se peguen unas pechadas de llorar importantes, que sean humanos, «como nosotros». Se exige que el solemne distanciamiento de la magia de la Monarquía sea sustituido por la identificación y cercanía con el pueblo. A los Reyes, que antes eran educados para no expresar sus sentimientos en público, ahora se les exige que salten al corear el gol de la selección de fútbol; que se rompan las manos aplaudiendo; que besuqueen y abracen a los artistas. Que lloren. Que no sean como los Reyes siempre fueron, sino como nosotros queremos que sean. Doña Letizia se ha aprendido tan bien su oficio a la española y aprobado con tan buena nota esta reválida del dolor, que nos ha hecho ver, en vivo y en directo, las mismas lágrimas de Doña Sofía cuando el Yakolev o el 11-M. Como el viejo notario monárquico, cada vez tengo más claro que Doña Letizia es la Princesa de Asturias. Y punto.

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10 de febrero de 2007

DOÑA LETIZIA

Tengo la convicción moral de que debo expresar lo que he visto.
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A Doña Letizia, desde hace 3 años, se la llama de todo. Desde atea y republicana, hasta frívola y ambiciosa. Acabo de ver en el Telediario el funeral de Érika Ortiz Rocasolano. Y han repasado las imágenes de días anteriores, del día del responso. Y me he fijado en un detalle, en la primera imágen de Doña Letizia despues de conocerse la muerte de su hermana.

Los Príncipes y la madre y el abuelo de la princesa bajan del automóvil oscuro. Doña Letizia sujeta el paraguas y entonces lo vé todo. Vé el edificio que alberga el cuerpo sin vida de su hermana. Da el primer paso hacia el final y definitivo reocnocimiento psicológico de la muerte de su hermana. Vé a todos los periodistas, vé a su abuelo, a su madre. Y Doña Letizia, esa mujer "frívola", "ambiciosa", "sin escrúpulos" -como la acusan los esperpentos republicanoides-, se derrumba. Baja un momento el rostro, está a punto de derrumbarse... pero no. Doña Letizia se obliga a recomponerse, se observa como levanta la cabeza, se vé como contiene las lágrimas y se obliga a demostrar lo que es, una princesa, la heredera de Doña Sofía. Levanta el rostro y camina los pasos más tristes de su vida. Y después se genuflexiona, por dos veces, ante Su Majestad el Rey. Y tras el funeral, cuyo final estoy viendo en directo, se abraza con Doña Sofía y vuelve a hacer la genuflexión. ¿Puede haber mayor muestra de dignidad? ¿Puede haber mejor Princesa de Asturias? Yo creo que no

Estoy seguro que tras estos hechos, Doña Letizia ha ganado numerosos adeptos, y no por pena, sino precisamente por la dignidad que ha demostrado. Uno de ellos yo, antes la defendía como institución, a partir de ahora, como princesa.

Viva la Princesa.

El Hispánico


PUBLICACIONES EN EL ARCÁNGEL:

8 de febrero de 2007

ÁNIMO ALTEZA...

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Hoy, estoy seguro, ha sido uno de los días más tristes de
Doña Letizia. Ha muerto su hermana más pequeña, a la que más unida estaba. Y pese a todo ello, pese al dolor, pese a la tristeza, pese al desgarro que supone perder así a una hermana (y más a una pequeña) Doña Letizia no ha dejado de ser lo que viene siendo desde un 22 de Mayo de hace casi 3 años: Princesa de Asturias. No ha dejado ni un sólo momento, pese a su rostro compungido y pese a estar continuamente al borde del llanto, de seguir estrictamente el protocolo. Y después, cuando no tenía por qué, se ha acercado a la prensa para agradecerles su apoyo. No puede nadie llevar con mayor dignidad, aplomo y responsabilidad la corona de Princesa de España(véase la imágen y el vídeo).

27 de enero de 2007

REALIDADES ALTERNATIVAS (2)

[NOTA: PRIMERO LEER "REALIDAD ALTERNATIVA I", DEBAJO DE ÉSTA]

[Realidad Alternativa II. Día 5 de Enero de 2038, París, Francia]


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De visita en París, me llaman de parte de Don Felipe, acepta concederme la entrevista en el lujoso hotel en el que se hospeda mientras se encuentra de visita de Estado en Francia. En el aerotren, un sofisticado medio de transporte público que me conduce entre los grandes edificios y monumentos parisinos, me da tiempo a rememorar mis años de juventud. Soy ya un hombre de casi medio siglo de vida, licencieado en Derecho pero que se dedica a escribir para
El Mundo. Me asalta el recuerdo del blog que escribía hace tanto tiempo, Juancarlistas Antizp se llamaba.
-¡Cuánto ha cambiado España desde entonces...! -suspiro de pronto en voz alta-.
La cálida mañana, pese a ser Enero (cosas del calentamiento global), me recuerda a mi España. Por fín llego a mi destino. Me abre la puerta de la suite presidencial una mirada inteligente, profunda. Su rostro encierra una belleza ya marchita y las arrugas de la edad y de los disgustos surcan su piel. Su especial barbilla, algo prominente, y su pelo lacio y castaño -teñido en un intento de disimular la edad-, me hacen quedarme un tiempo embelesado. Si figura, ya de una mujer que ronda casi los 70, sigue siendo delgada, aunque ya sin la esbeltez y el atractivo que antaño le caracterizaron. Doña Letizia me saluda finalmente y me invita a pasar. En el amplio salón se encuentra un hombre anciano pero jovial, incluso algo más rejuvenecido que la última vez que le ví. Su Majestad el rey Don Felipe me saluda efusivamente. Su mujer le profesa una caricia y nos deja solos, después de recordarle que más tarde tendrían una reunión prevista con el embajador español en París. Comienzo la entrevista.
-Si le parece, señor, empezamos. Le prometo que no nos ocupará mucho tiempo.
El Rey me sonríe y asiente con la cabeza.
La entrevista no dura mucho. En realidad, ni siquiera yo le presto mucha atención a mis propias preguntas, y a veces me distraigo mirando al hombre que tengo delante de mí sin escribir sus palabras en mi portátil. Felipe VI se siente un triunfador. Rondando los 70 años, el monarca se siente satisfecho de sí mismo, de su trabajo, de su familia. Me habla de los díficiles años 20, de las preocupaciones por las tensiones nacionalistas y del terrorismo etarra. Pero a todo ello a sobrevivido la Corona, y con ella España. Rememoramos juntos, ya fuera de la entrevista, que el Rey ha sabido salir al paso de un intento de golpe de Estado, de una guerra con Marruecos y de un referendum para abolir la Monarquía en la que, al contrario, ésta salió fortalecida. Pese a lo que muchos creían cuando era príncipe y su padre aún vivía, este rey ha resultado crucial para España. Hay quienes dicen que incluso ha sido mejor rey que su padre. No se ha callado nada y han sido polémicos sus diversos enfrentamientos con diferentes gobiernos. Y quizás eso le haya granjeado el cariño del pueblo. En los últimos años, la Constitución del 78 ha sido modificada para hacer de España un Estado más efectivo y centralizado. Hoy el Rey de España es el Jefe de la Mancomunidad de Naciones Iberoamericanas, una unión supranacional casi tan pujante como su homóloga la Commonwealth, y nuestra Patria es la quinta potencia mundial y miembro del G-8. El Rey sonríe feliz hablandome de todo esto, de los logros alcanzados por los españoles. Y yo sé que en el fondo se siente satisfecho de haber superado, en cierta medida, a su ídolo: su padre.
De repente irrumpe, seguido de la reina Letizia, un pequeño de unos tres años, rubio y con los ojos azules que ha viajado con ellos hasta la capital gala. Sin duda es todo un Borbón. Corre a besar a su abuelo.
-¿Es el mayor de Leonor, verdad? -pregunto-. Hacía tiempo que no le veía.
-Sí, está guapísimo -me responde la Reina desde la entrada-. Igualito a la princesa Leonor de su edad, ¿verdad que sí Felipe?.
Don Felipe asiente y monta al niño en su regazo. Entonces me fijo en la espada de juguete que aferra en la mano derecha.
-¿Y esa espada, es tuya?
El pequeño me sonríe y, muy dicharachero, se acerca a enseñarmela y me responde que sí.
-¿Y a qué juegas con ella? -le interrogo-.
-A ser un príncipe.
Los Reyes se miran y empiezan a reírse. Y yo río con ellos. La risa de Don Felipe se calma y su mirada, que irradia felicidad y satisfacción, se posa en algo que está a mis espaldas. Se trata de una fotografía que la Reina lleva a todas partes del día de su boda. En ella, aparecen ellos en el centro, brindando, acompañados a derecha e izquierda de Don Juan Carlos y Doña Sofía que les miran mientras la última aplaude.
-¡Qué cosas tienes, Juan Carlitos! -exclama finalmente Don Felipe-.
Pero yo me he quedado hipnotizado mirando la fotografía. Mi imaginación me juega una mala pasada, y la foto de tamaño medio se transforma en un cuadro grande en el que sólo aparece Don Juan Carlos I, vestido de general y sentado en un trono. Ensimismado, les pregunto a los Reyes por qué viajan con un cuadro tan grande del anterior rey.
-¿Qué cuadro? -me preguntan-.
De pronto el cuadro toma su verdadera forma y se me presenta como un marco mediano en el que aparece la foto de su boda.
Me invade una sensación extraña, antinatural. Esta situación la he vivido, en otro espacio, en otro mundo. De pronto se me abre en mi mente un inmenso vacío en el que se me presenta la desaparición de España. Por un momento, creo que los Reyes se encuentran en París no de visita oficial, sino porque están exiliados. Por un momento creo ver en el Rey una hombre abatido y desdichado. Por un momento, creo que alguien, en otro lugar, en otro tiempo, vigila dos realidades paralelas y alternativas. De pronto dos colores me deslumbran, dos colores vivos que me devuelven a la realidad. Una bandera rojigualda, con el escudo propio, es colocada por unos trabajadores del hotel tras el sofá en el que SS.MM. juegan con el nieto. Y la sonrisa del rey Don Felipe me devuelve completamente a la realidad. El infante Juan Carlos salta del regazo de su abuelo para continuar jugando.
-Imaginaciones mías -me disculpo-.


El Hispánico

REALIDADES ALTERNATIVAS (1)

[Realidad Alternativa I. Día 5 de Enero de 2038, París, Francia.]

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De visita en París, me llaman de la casa de Don Felipe para visitarle, acepta concederme la entrevista. En el aerotren, un sofisticado medio de transporte público que me conduce entre los grandes edificios y monumentos parisinos, me da tiempo a rememorar mis años de juventud. Soy ya un hombre de casi medio siglo de vida, licencieado en Derecho pero que se dedica a escribir para El Mundo. Me asalta el recuerdo del blog que escribía hace tanto tiempo,
Juancarlistas Antizp se llamaba.
-¡Cuánto ha cambiado España desde entonces...! -suspiro de pronto en voz alta-.
La cálida mañana, pese a ser Enero (cosas del calentamiento global), me recuerda a mi España. Por fín llego a mi destino. Me abre la puerta una mirada inteligente, profunda. Su rostro encierra una belleza ya marchita y las arrugas de la edad y de los disgustos surcan su piel. Su especial barbilla, algo prominente, y su pelo lacio y castaño -teñido en un intento de disimular la edad-, me hacen quedarme un tiempo embelesado. Si figura, ya de una mujer que ronda casi los 70, sigue siendo delgado, aunque ya sin la esbeltez y el atractivo que antaño le caracterizaron. Doña Letizia me saluda finalmente y me invita a pasar. En el amplio salón se encuentra un hombre más envejecido que la última vez que le ví. Sentado en el sofá, arrugado, con la mirada perdida en algún recuerdo de otros tiempos y el pelo blanco por completo, Don Felipe me saluda efusivamente. Su mujer le profesa una caricia y nos deja sólos. Comienzo la entrevista.
-Si le parece, señor, empezamos. Le prometo que no nos ocupará mucho tiempo.
Felipe me sonríe y asiente con la cabeza.
-Hoy se cumple el centenario del nacimiento de su padre, el rey Don Juan Carlos. ¿Qué siente usted? ¿Qué le ha parecido la prohibición de los gobiernos socialistas de la República de Castilla y de Galiza a las celebraciones con motivo de dicho centenario?
-Con respecto a la primera pregunta, hoy, como cada cumpleaños del Rey, nos hemos reunido toda la familia para comer aquí en mi casa, menos Froilán que está en Washington y mi hija Isabel, la pequeña, que se encuentra en Londres y está algo pachucha. Hoy sin duda ha sido especial, muy bonito todo.
>>Con respecto a la segunda pregunta, era de esperar. No me parece una actitud democrática y tolerante, puesto que los ciudadanos tienen derecho a expresar y celebrar lo que les venga en gana, pero todos ya sabemos como son esos dirigentes. Por los demás países, tengo entendido que en Murcia, Valencia, Asturias y Baleares sí que se han celebrado algunos homenajes.
-¿El Gobierno Confederal sigue negándoles la entrada a Iberia?
-Sí, así es. Desde que hace 12 años se proclamase la Confederación de Repúblicas Ibéricas, se nos denegó la nacionalidad castellana, en nuestro caso, y se nos prohibió entrar a cualquiera de las repúblicas, excepto en Portugal, claro. Aunque ahora con la victoria del Partido Radical Ibérico en Lisboa, creo que también nos la van a prohibir.
Don Felipe frunce el ceño, molesto por esta injusticia.
-Con respecto a las acusaciones publicadas en el diario El Plurinacional en diciembre de 2025, ¿es cierto que usted proporcionó información crucial al rey Mohamed VII con la que el ejército marroquí conquistó Canarias, Ceuta, Melilla y Granada?
-Nada de eso es cierto, ¡por supuesto qué no! -dice, indignado, mientras golpea con su puño el reposabrazos del sofá-. Todo ello fue una campaña de desprestigio por parte de los republicanos radicales. También inventaron que Letizia estaba sacando joyas y dinero del Patrimonio Nacional a Suiza, o que Leonor había estafado a varias empresas españolas. Todo mentira. Lo estaban preparando todo para influir con esta sarta de falsedades en el referendum celebrado al año siguiente que abolió la Monarquía.
-Si le he ofendido con la pregunta, disculpeme.
-No, no se preocupe, usted pregunte.
-¿Sigue manteniendo que el resultado de dicho referendum fue falseado?
-Según diversos informes secretos del CNI que me han llegado, así es. La diferencia fue mucho menor, lo que desacreditaba al Gobierno Provisional frente a la Unión Europea. Pero mis abogados me han recomendado que no me pronuncie sobre esto.
-Bien, Alteza, ¿qué opina de la reciente independencia de los Países Catalanes y de Euskal Herria?
-Yo ya dije que ni la República, ni mucho menos la República Confederal, era la solución a los nacionalismos que azotaban España. Pero la gente fue manipulada y prefirió esto antes que a la Monarquía parlamentaria que tan bien había funcionado hasta hace unos años.
-¿Y de la insurrección navarra a la invasión del Ejército Vasco?
-Creo que Navarra tiene derecho a defenderse a las ansias expansionistas vascas, controlado el gobierno como está por la nueva ETA. Y si la Confederación Ibérica, país al que pertenece Navarra, no hace nada por ayudarles, me parece totalmente lícito que sus ciudadanos y su policía estatal lo hagan.
-¿Ve posible una restauración monárquica y la reintegración de todas las repúblicas confederadas, y de las dos independientes de los Países Catalanes y Euskal Herria, formando de nuevo España?
A Felipe le asalta en su mirada un brillo especial, está triste. Le conozco desde hace mucho tiempo, y sé que se siente culpable. Siente que es responsable de la desaparición de España. Que ha fracasado en la vida.
-¿Sabe una cosa, Javier? -me dice finalmente-. De todas las cosas y hechos de mi vida, sólo me quedo con tres: con el cariño que me profesaron los españoles cuando fuí Príncipe y Rey; con mi familia y con que mi padre falleciese cuando España era aún una Nación. ¿El futuro? El futuro me tiene desilusionado, qué quiere que le diga. Sólo soy un viejo rey sin corona. Peor aún, soy un viejo rey sin corona y sin patria que echar de menos, porque ya ni eso me queda. ¿Qué si creo que España pueda volver a existir entorno a la Corona? Desde luego creo feacientemente que no cabe otra posibilidad que reestructurar un estado autonómico como el de la Transición para que ello sea viable, y eso, hasta ahora, sólo se ha conseguido con un rey como jefe del Estado. Pero eso ya no está en mis manos, ya sabes que he renunciado a mis derechos en favor de mi hija Leonor.
Don Felipe calla y queda cabizbajo, perdido en sus recuerdos. Yo le miro, recordando el día que le entrevisté por primera vez 2 meses después de su coronación, en el verano del 16. Y recuerdo cuando le despedí en el aeropuerto de Barajas tan sólo 10 años después, cuando se acababa de proclamar la III República que ha orginado la Confederación de Repúblicas de Iberia. De repente irrumpe, seguido de Doña Letizia, un pequeño de unos tres años, rubio y con los ojos azules. Sin duda es un Borbón. Corre a besar a su abuelo.
-¿Es el mayor de Leonor, verdad? -pregunto-.
-Sí, está guapísimo -me responde Letizia desde la entrada-. Igualito a mi Leonor de su edad, ¿verdad que sí Felipe?.
Don Felipe asiente y monta al niño en su regazo. Entonces me fijo en la espada de juguete que aferra en la mano derecha.
-¿Y esa espada, es tuya?
El pequeño me sonríe y, muy dicharachero, se acerca a enseñarmela y me responde que sí.
-¿Y a qué juegas con ella? -le interrogo-.
-A ser un príncipe.
A Doña Letizia se la ensombrece el rostro, apenada. Don Felipe queda aún más serio y yo me arrepiento de haber hecho la pregunta. El otrora Rey de España fija una melancólica mirada en algún punto de la estancia a mi espalda. Se trata de un cuadro grande de Juan Carlos I, ataviado con el uniforme oficial y sentado en un trono, presididiendo el salón.
-¡Qué cosas tienes, Juan Carlitos! -exclama finalmente Don Felipe-.


El Hispánico

30 de diciembre de 2006

EL REY DE ESPAÑA SE POSICIONA A FAVOR DE LAS TESIS 'POPULARES'

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En su tradicional mensaje de nochebuena, Su Majestad ha dejado un muy buen sabor de boca entre los que esperábamos una, aunque fuese leve, crítica a la gestión del Gobierno socialista, sobre todo referido al ' Proceso de "Paz" ' (previsiblemente ya roto por el atentado de la T-4). Por otra parte, como siempre, el Rey no se ha dejado imbuir por las corrientes de 'Navidades laicas', propugnadas por la progresía, y apareció con la bandera española, el Belén y un árbol de Navidad.
Expongo a continuación los tres fragmentos cruciales y fundamentales del discurso de S.M. el Rey:

Don Juan Carlos:"Las claves de nuestra modernización han sido la reconciliación, la concordia, la generosidad y la común voluntad de construir una España democrática, moderna, unida y respetuosa de su rica diversidad, en torno a una Constitución de todos y para todos, producto del más amplio consenso entre españoles, [...] que en su día hizo posible la Transición"
Por tanto, apela al espíritu de la Transición, coincidiendo con la defensa que Rajoy hace contínuamente del consenso de la Transición roto por Zapatero con su Ley de Memoria Histórica. Mariano Rajoy llegó a decir "somos hijos del consenso".

Don Juan Carlos: "la única respuesta a la extorsión, la coacción y la violencia es la que resulta de la primacía de la Ley y del Estado de Derecho."
Desde el PP se viene acusando a Zapatero de dinamitar el Estado de Derecho y dialogar con Batasuna 'aboliendo', prácticamente, la Ley y dinamitando el Pacto Antiterrorista.

Don Juan Carlos: "De la profunda crueldad del terrorismo dan testimonio la muerte y el sufrimiento de tantas víctimas, así como el dolor de sus familias, a quienes debemos nuestro respeto, afecto, apoyo y solidaridad."
Si de algo se caracteriza este gobierno con respecto a las víctimas del terrorismo es de estar, constantemente, enfrentado a la AVT, y desde luego no siendo respetuoso, afectivo ni solidario, véase las viñetas del hermano del Ministro de Justicia sobre Alcaraz o la vejación por parte de López Garrido y Blanco hacia un discapacitado sólo por arremeter contra la AVT. Principalmente, me quedo con lo de "apoyo", que es lo que el Gobierno menos hace, apoyar a las víctimas, todo lo contrario que el PP, que participa y alienta sus manifestaciones.


Teniendo en cuenta que los discursos de Zarzuela pasa un mes antes por Moncloa, Su Majestad el Rey ha estado fabuloso. No ha mencionado ni una sola vez el proceso de paz y mucho menos lo ha apoyado ni ha incitado a hacerlo. Incluso vimos los patéticos intentos por parte del PSOE para amoldarse al discurso del Jefe del Estado, llegando incluso a contradecirse.

¡Viva el Rey!

El Hispánico

26 de diciembre de 2006

DOÑA LETIZIA: ¿MALA MALÍSIMA?
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Desde su ascensión a la herencia consorte de la Corona española, a la princesa Letizia le han llovido críticas de muchos y diferentes medios y estratos sociales. He pensado que ya es hora de que alguien se plantee el por qué de la maldades que se dicen de esta señora, que hasta el momento, no ha dado ni un sólo motivo de reproche hacia ella.


EL TALÓN DE AQUILES DE LA MONARQUÍA

Desde la Transición, nunca antes se había criticado a la Familia Real de la forma en que se está haciendo desde hace muy poco. O más bien nunca. He de decir que, si bien soy monárquico, creo que hay un punto medio entre el cortesanismo (y por favor no confundir de lo que habla Peñafiel) y del antimonarquismo (que no republicanismo). Me explico. Se puede ser monárquico y no pecar de cortesano y se puede ser republicano y no hacerlo de antimonárquico, bien distinto. Muchos medios, y voy a citar principalmente Telecinco con el odioso Aquí Hay Tomate, están llevando a cabo una campaña contra la Monarquía sin ningún disimulo.

Por horarios de mis estudios, los lunes llego a comer más tarde a mi casa y mi familia, entorno a las 15:30 que es cuando llego, están viendo dicho programa. Pues yo no sé los demás días, pero al menos todos los lunes, la primera o segunda noticia que el esperpento del homosexual perturbado y la fresca sin gracia comentan, y en tonos muy ofensivos, son críticas a la Familia Real. Suelen criticar a Doña Letizia y a Jaime de Marichalar, para posteriormente, llamar "asesino" al Rey por matar animales (superó su récord de caza de aves hace poco). ¡Cómo si fuese el único que caza en España! Pero volviendo a Doña Letizia, este grupo de infames "periodistas", subordinados al señor Polanco, han seleccionado a nuestra Princesa como el talón de Aquiles de la Monarquía.

Por supuesto no es perfecta, aunque en su haber sólo le puedo reprochar, a ella y al Príncipe, las confianzas con el sinvergüenza de Sabina, del cual hablaré en las siguientes líneas, pero lo que no es entendible, ni moral ni lógicamente, es que se la critique absolutamente de todo, incluso, en la derecha, tildándosela de "roja". Para empezar, me parece denigrante que se siga utilizando ese término tan fascista. Hoy se puede ser de derechas o de izquierdas, del PP o socialista, pero no rojo, por favor, dejemos eso a la Falange. Por otro lado, ¿en qué se basan para decir que Dª Letizia es de izquierdas? ¿Es que alguien ha encontrado su carnet de militante en el PSOE, IU o PC? No, ¿verdad?. ¿Es que Su Alteza Real ha hablado en favor del presidente Zapatero, de la Vicepresidenta De la Vega o de cualquier otro socialista o comunista que nos haga pensar que lo es? No, ¿verdad? ¿Entonces?

El verdadero origen de estas críticas, es una envidia a la Monarquía, un afán por derrocar a esos señores apellidados Borbón que tan bien lo han hecho. Y me refiero a Don Juan Carlos y a Don Felipe. Lo que les duele a algunos, es que lo hagan tan bien. Para su desgracia, en nada se parecen a Alfonso XIII, Isabel II, Fernando VII o Carlos IV. Lo hacen todo bien. Cumplen el protocolo, no se meten en política (como Alfonso XIII), tienen una vida ejemplar, sin escándalos (como no acostumbraba Isabel II), defienden la democracia (no como Fernando VII) y son leales a España (no como Carlos IV que nos vendió a los franceses). Por ello hay que criticarlo todo. Desde la "extrema" delgadez de la Princesa hasta que la infantita es muda. Lo que molesta de Dª Letizia es su caracter. Es decidida y algo mandona. Pues como todas las mujeres (y con perdón). ¿Y qué pasa por serlo? Será mandona y tendrá carácter sí, pero, ¿para qué lo ha utilizado? Para ser uno de los miembros de la Familia Real Española que más a rajatabla siguen el protocolo, se comportan y se esfuerzan por caer bien a los españoles. La princesa Letizia ha asumido perfectamente sus funciones y siempre se le ha podido ver como lo que es, como una princesa. Jamás, desde que se casó, a dejado de comportarse así. Y eso es admirable. En dos años ha sabido aprender lo que Don Felipe desde que nació.


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Lo malo es que determinados sectores quieren transformar España en otra cosa, en una República laica y federal, para después, en su afán de "progreso", en una confederación de repúblicas nacionales independientes. Para ello, hay que acabar con la Corona. ¿Y cómo hacerlo con dos señores que durante 31 años lo han hecho fabulosamente que representan la institución que, por definición, es "símbolo de la unidad y permanencia del Estado"? La iluminación les llegó con la boda del heredero. Un periodista divorciada. Perfecto. Y desde entonces han arremetido contra ella. Cabemos destacar tres tipos de fuentes críticas: los republicanos "progres", los monárquicos extremistas y los antimonárquicos (en aras de joder España, con perdón). Del último grupo ya he hablado, y es el Sr. Polanco con su Aquí Hay Tomate, nos quedan, pues, los dos primeros.

El republicano progre por excelencia es el asqueroso bufón drogadicto de Joaquín Sabina, ese ser inmundo, despreciable y sinvergüenza que campa por España. Como bien he dicho antes, es el único error que en estos 2 años y 7 meses de matrimonio Sus Altezas han cometido: mezclarse con esta chusma. Ir a casa de ester personaje, que tiene una bandera republicana ahí colocadita, me parece una degradación para los Príncipes de Asturias, que representan una historia nacional que deben llevar con dignidad y no olvidarse de ella, por un rato, para cenar en la casa de esa escoria republicana con una bandera republicana. Y de esto se aprovechó el sinvergüenza drogodependiente citado para difundir lo que, estoy seguro, es mentira infame. El famoso chiste, que expondré para defender que creo feacientemente que Doña Letizia no puede ser tan idiota, fue difundido en Dolce Vita en una visita de Jaime Peñafiel (uy que raro, él viviendo de la Princesa). Según Joaquín Sabina en su biografía, la princesa y hasta entonces amiga suya (creo y quiero creer que ya no lo son) le había contado el siguiente chiste: "¿En qué se parecen la princesa Estefanía de Mónaco y la princesa Letizia?: En que Estefanía se folla a un fulambulista y la princesa Letizia es una fulana muy lista". ¿Alguien con dos dedos de frente puede creerse que una persona, ya sea Princesa de Asturias, Emperatriz de la India o la panadera del barrio puede contar este chiste tan degradante y ofensivo (y con tan poca gracia, dicho sea de paso) hacia su propia persona? ¡Y más Letizia, que se la acusa de creída y prepotente! Este señor, por no repetir el adjetivo drogadicto, o bien iba colocado hasta arriba ese día, o bien se lo ha inventado para vender su libro. Qué digo, las dos cosas.

Por otra parte, en el extremo ideológico y por ello de su proximidad (recordemos que los extremos se tocan, véase Stalin y Hitler), se encuentra el monarquismo extremista, el pestoso y ya chocheante Jaime Peñafiel. Este cortesano (¡y él sí que lo era!) venido a menos tiene un rencor enfermizo para con nuestra Princesa y nuestro Rey. Y no se confundan, nada de las tonterías que dice, de plató en plató, se las cree. Simplemente está despechado porque el Rey le mandó a tomar viento fresco hace ya algún tiempo. Para los que no lo sepan, era amigo de Su Majestad hasta que, por causas que desconozco, dejaron de serlo. Por ello, ha mutado a un monarquismo extremista, ahora es más papista que el Papa. Este señor habla de la Familia Real como si viviese en su casa y ni mucho menos. Todo lo que dice, al menos lo íntimo que sea reciente, se lo inventa. Por ello, o habla de cosas de hace 20 y tantos años o critica a la Princesa, principalmente. Sí, critica mucho pero vive del cuento que nos cuenta cada sábado en el programa donde le dejan ir, y por cierto casi todo de su odiada Letizia. Dice ser juancarlista, pero este hombre lo que es es un perturbado rencoroso que nos marea día sí, día también, con alguna de sus tonterías de siempre. Suele hacer demagogia barata, como decir que si cualquiera puede ser Reina de España, cualquiera podría ser, en teoría, Rey de España (vamos que para eso que España sea una república). El Sr. Peñafiel, que visto lo visto reafirmo que chochea, no debe saber (o no quiere saber) que cuando Felipe sea Rey y por tanto Letizia Reina, ella no firmará las leyes, no las promulgará, no jurarán ante ella los sucesivos Presidentes del Gobierno, no convocará a referendum ni disolverá, a petición del Presidente, las Cortes. En definitiva, no será Jefa de Estado. Por lo tanto, lo que se plantea, no es si el Jefe del Estado Español, osea el Rey titular, pueda ser cualquier español, sino si su consorte, cuya función es meramente decorativa (y ya la del Rey bastante lo es), pueda ser cualquier español, cosa que, personalmente, creo que sí (como la Primer Dama de cualquier república ni tiene por qué ser política ni del mismo partido que su esposo).

En resumen, decir que estos dos años Dª Letizia se ha comportado, al menos en público, perfectamente. Trabaja día a día por caer bien al pueblo, cosa bastante dificil con estos personajes, lo cual me parece perfecto. Se verterán muchas críticas para con la Princesa de Asturias pero, a día de hoy, es uno de los personajes más populares y queridos de España. Aún le pese a Peñafiel y Polanco.
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Viva España, viva el Rey y vivan los Príncipes

El Hispánico

24 de diciembre de 2006

OTROS TIEMPOS

Navegando por youtube he encontrado una joya de vídeo. Es el cierre de emisión de TVE en los años 80 y principios de los 90 (creo). No sólo por el hecho de que salga la Familia Real, sino porque es un enaltecimiento del patriotismo, he de decir que me encanta como se cerraba emisión antes. Desde luego eran otros tiempos.



El Hispánico

20 de diciembre de 2006

'EL REY A LA HOGUERA'

Desde hace algún tiempo, el Ejército Español está viendo incrementadas sus filas por ciudadanos inmigrantes. Personalmente, vengo dudando ya hace tiempo, que si la sociedad española es de por sí cada día menos patriótica, inmigrantes alistados en el Ejército vayan a defender a la Nación Española cuando ésta ni siquiera es la suya. El "todo por la patria", no tiene mucho sentido si no es la suya.

Hace algunos días ha salido a la luz un video grabado a mediados de 2005 en el que 5 militares marroquíes quemaban e insultaban un cuadro del Rey Juan Carlos.

Esto no es solo ujn ataque anti monárquico, sino un ataque anti español. ¿No se supone que los militares deben ser disciplinados? ¿No deberían respetar a al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas Españolas, independientemente de la institución a la que representa? Es una vergüenza, y sólo uno de ellos está fuera del Ejército hoy en día. ¿Qué respeto es este por un país al que deben de defender? Personalmente, estoy en contra de inmigrantes en nuestras filas, o al menos, deberían estar mucho más regulada su entrada y ser duros con este tipo de acciones.

El vídeo ha sido ya retirado de Internet.

El Hispánico

6 de diciembre de 2006

Mentiras republiprogres

LA CORONA, ¿NOS ES CARA?

Los republicanos están de suerte, hay gente que cada día es más paleta.

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Gastos y mantenimiento
Algunas personas se pasan ahora al lado republicano, ¿por qué? “Porque el Rey cobra mucho y no hace nada”, suele ser el mayor de los argumentos. Deberían saber estas personas, ignorantes absolutos, que el Rey cobra 7 millones de euros anuales, que representaron en el 2004, por ejemplo, el 0,006% del total del PIB español. Si dividimos los 7.000.000 de euros entre los 44.000.000 de españoles, nos saldrá una contribución de aproximadamente 15 céntimos por español el coste cada año de la monarquía. Si esto, a su vez, lo multiplicamos por 78 años de esperanza de vida que hay en España, comprobaremos que la Monarquía Española le cuesta a cada español, durante toda su vida, tan sólo 11,7 euros. ¿Es esto caro? Yo diría que no. 11,7 euros por una pulcrísima representación diplomática e institucional, una representación de la soberanía nacional y una contribución a la estabilidad del Estado. Qué quieren que les diga, yo lo pago y con mucho gusto. Habría de recordar, además que España es una de las monarquías más austeras, menciono sólo a Gran Bretaña, donde la reina Isabel II cobra 57 millones de euros/ año (más de 8 veces la cantidad que cobra Don Juan Carlos). Por otra parte, ¿es cierto que el Rey no hace nada? No. La principal función del Rey, es la de la diplomacia. El Rey es un embajador, como cualquier otro, pero debido a que ostenta la Jefatura del Estado, tiene muchísimas más responsabilidades y trabajos. Otra cosa es que la gente sea tan paleta de llamar “trabajo” sólo a lo que sea meter cables, poner ladrillos o arreglar tuberías. El trabajo diplomático, institucional y gubernamental, es un trabajo tan digno o más como los anteriormente nombrados.

También se quejan los republicanillos de que, además del Rey, hay que mantener a toda su familia. Para empezar, el Rey cobra prácticamente lo mismo desde los años 80, cuando mantenía a una mujer y tres hijos, que en 2006, cuando la Familia Real está compuesta por 15 personas. Por tanto, el número de familiares no influye. Además, y en honor a la verdad, hay que decir que tanto la Infanta Doña Elena, como la Infanta Doña Cristina, viven en sus respectivos domicilios y cobran sus respectivos sueldos, por lo que hace ya mucho que no reciben dinero de Casa Real, y de no ser así, es mínimo lo que perciben. Por otra parte, un Presidente de República, también mantiene a su familia con su sueldo de Jefe de Estado, ¿o es que los vestidos de Channel de Laura Bush se los paga ella? Obviamente, no. Sus vestidos, siendo la esposa de un presidente republicano electo, los pagan los estadounidenses, así como los españoles pagamos los de la Reina Sofía, consorte de un Rey.

El Monarca como Jefe del Estado

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Por otro lado, la gente de a pie tiene un total desconocimiento de lo que un Jefe de Estado parlamentario es. Cuando se critica que un rey hace poco o nada, como es el caso (supuestamente, ya digo que tienen trabajos, y muy importantes) de las monarquías europeas, en realidad se critica al Sistema Parlamentario, me explico. El Rey de España y el Presidente de la República Italiana tienen absolutamente las mismas funciones, son simplemente árbitros gubernamentales, diplomáticos y cabezas del ejército. Así como el Presidente de Alemania (no confundir con Canciller, que es Primer Ministro) o como en otros países. La diferencia radica en que un monarca, por su carga histórica y tradicional, cumple muchísimo mejor dos funciones básicas: la diplomática, al ser más conocido, y la de estabilización nacional, por estar fuera de las luchas políticas. Propongo un ejemplo: Mónaco y Alemania. Mónaco es un pequeño país de 1,95km2 y apenas 32.500 habitantes. No tiene ejército y depende absolutamente de Francia para su defensa (y supervivencia). Por descontado, no es ni mucho menos una potencia mundial. Alemania, por el contrario, es un país de más de 357.000 km2 y una población de 82.500.000 de habitantes. Es, además, la tercera potencia económica mundial. ¿Alguna diferencia además de las anteriormente citadas? Sí, el primero es una Monarquía parlamentaria, y la segunda una República Federal Parlamentaria. Esto quiere decir que ambos son sistemas parlamentarios, y por tanto tienen diferentes Jefe de Estado y Gobierno. El primero, en ambos, tienen funciones meramente diplomáticas y representativas pero se diferencian en que Alberto II de Mónaco es mundialmente conocido mientras que nadie sabe quién es
Horst Köhler, señor de la segunda foto y Presidente de la República Federal Alemana (insisto, Angela Merkel es Primera Ministra, no Presidenta). ¿Cómo es posible que el Jefe del Estado Monegasco sea infinitamente más conocido que el Jefe del Estado Alemán, siendo éste último uno de los países más poderosos del mundo? Simplemente porque, en un sistema parlamentario, un monarca cumple mucho mejor las funciones de Jefe de Estado. (Compárese también otros países como Ucrania y Reino Unido, Bélgica y Austria, étc...). A continuación expongo los artículos de la Constitución italiana referentes a su presidente y los de la española referentes a los de nuestro rey:

Constitución Italiana: El Presidente de la República es el Jefe del Estado y representa la unidad nacional.
Constitución Española: "El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia"

C.I.: Señalará [el presidente] las elecciones de las nuevas Cámaras y la primera reunión de las mismas.
C.E: "Corresponde al Rey: b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución."

CI: Promulgara las leyes y dictara los decretos con fuerza de ley y los reglamentos.
CE: "Corresponde al Rey: a) Sancionar y promulgar leyes."

CI: Señalara la fecha del referéndum popular en los casos previstos por la Constitución.
CE: "Corresponde al Rey: c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución."

CI: Acreditará y recibirá a los representantes diplomáticos y ratificara los tratados internacionales, previa autorización de las Cámaras, cuando sea necesaria.
CE: "El Rey acredita a los embajadores y otros representantes diplomáticos. Los representantes extranjeros en España están acreditados ante él.

Al Rey corresponde manifestar el consentimiento del Estado para obligarse internacionalmente por medio de tratados, de conformidad con la Constitución y las leyes."

CI: Tendrá el mando de las Fuerzas Armadas.
CE: "Corresponde al Rey: h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas."

CI: Presidirá el Consejo Superior de la Magistratura.
CE: "Corresponde al Rey: j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias."

CI: Podrá conceder indultos y conmutar penas.
CE: "Corresponde al Rey: i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales."

CI: Concederá las distinciones honoríficas de la República.
CE: "Corresponde al Rey: f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes."

CI: Ningún acto del Presidente de la República será valido si no es refrendado por los Ministros proponentes, que asumirán la responsabilidad del mismo.
CE: "Los actos del rey serán refrendados por el Presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes"


CI: El Presidente de la República no será responsable de los actos realizados en ejercicio de sus funciones
CE: "La persona del Rey de España es inviolable y no está sujeta a responsabilidad."


CI: El Presidente de la República prestará, antes de asumir sus funciones, juramento de fidelidad de la República y de la observancia de la Constitución ante el Parlamento reunido en sesión conjunta
CE: "El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas"

Parásitos

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Por último, recordar a quien lea estas líneas, que en España tenemos un derroche absoluto en lo que a política se refiere y con esto quiero decir, que la Familia Real es el menor de nuestros gastos. El sistema parlamentario tiene algunos fallos, uno de ellos, aunque también se da en sistemas presidencialistas, es que los parlamentarios cobran mucho por hacer muy, muy poco (y esos si que hacen poco). Y ese fallo, multipliquémoslo por 20 en el caso español, puesto que, además, tenemos 19 autonomías. En una monarquía de un país normal, tendríamos que pagar un Rey (Jefe de Estado), un Presidente, Gobierno y ministerios (Jefe del Gobierno) y un Senado y un Parlamento (Legislativo). Pues bien, mientras algunos políticos critican que Casa Real cobra mucho, olvidan que ellos están viviendo del tarro más que nadie, puesto que en España tenemos que mantener un Parlamento Nacional, un Senado y ¡¡17 parlamentos autonómicos!! (Ceuta y Melilla no tienen) con funcionarios, señoras de la limpieza y un etcétera de cientos de trabajadores. Además, mantenemos al gobierno central, a los ministerios y las distintas secretarias de los ministerios pero... ¡también 19 gobiernos regionales! ¡Y cada gobierno regional tienen varias Consejerías! ¡Y cada Consejería regional tienen sus secretarias! Y todos estos parásitos autonómicos, tienen a su vez miles de funcionarios trabajando a su servicio, que pagamos, como no, los españolitos. Díganme, ¿es que hacía falta autonomía en Madrid, las dos Castillas, Extremadura, Andalucía, Asturias, etc etc? Hay, incluso, comunidades como Extremadura que tienen déficit y que sólo sobreviven como institución por la caridad de las otras regiones. Pero entonces, ¿si ni si quiera pueden costearse su existencia y no tienen que paliar ningún nacionalismo (sino todo lo contrario, que por su culpa está surgiendo), por qué mantener autonomías innecesarias y caras? En fin, España es un paraíso para los políticos, no para el Rey. Yo, desde luego, firmo por triplicar el sueldo al Rey y no tener que pagar a los demás pintamonas (opinión de un servidor).

Viva España, viva el Rey y vivan [muy bien] los diputados

El Hispánico

1 de diciembre de 2006

Crónicas Sucesorias...

MENOS MAL, SERÁ NIÑA

Otro paso para Leonor


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Esta semana SS.AA.RR. los Príncipes anunciaban, como prometió Don Felipe que haría el pasado 12 de Octubre, que tendrían otra niña. La clase política y la Corona pueden respirar tranquilos.

Finalmente Doña Leonor, de momento, no será desplazada por un hermano. El bebé que vendrá al mundo en mayo del 2007 será una hermanita, que ostentará el tercer puesto en la línea sucesoria al trono español, desplazando a la Infanta Elena y no a la Infanta Leonor. Si bien esto desahoga a Gobierno y oposición por verse obligados a despachar lo antes posible la reforma del artículo 57.1, por si las moscas nacía niño, puede que nuestros políticos se olviden del tema, como parece que está ya ocurriendo, puesto que la Vicepresidenta De la Vega ha aplazado la reunión para tratar el tema hasta Febrero. Craso y típico error español. Como de momento no hay problema, lo dejo para después (asi nos va).

Aún así, personalmente no me preocupa que un tercer hijo de los príncipes nazca varón. Peñafiel no es, para nada, santo de mi devoción, pero he de reconocer que coincido con él en que a Leonor no la quita de sucesora ya nadie. La mayoría de la sociedad está a favor de que se cambie ese artículo. Pero no nos confundamos, no es para que la mujer no sea discriminada, sino para que una mujer no lo sea: Leonor. En este país somos así. Nos ha hecho gracia esa niña rubita, rechoncha y con cara de buena, monísima la cría. Si no, ¿de qué? ¿Quién estaba a favor de esta remodelación constitucional hace 6 años? Nadie ¿A quién le hubiese importado el tema de haber nacido un Pelayo en vez de una Leonor? A nadie. Pero ha nacido ella antes, y se le ha cogido cariño.

Pero no todo en la Familia Real es beneplácito con la reforma. Hace unos días, la Infanta Doña Pilar, hermana del Rey, afirmaba que "no me gustaría que cambiasen la ley de Sucesión". Y lo dice una mujer que no reina por dicha ley, puesto que es hermana mayor de Don Juan Carlos (si bien hay que reconocer que en España en pleno siglo XX y con la dictadura franquista proponer una Reina en vez de un Rey hubiese dinamitado las posibilidades de la Monarquía). ¿Y qué opinará el Rey? ¿Y el Príncipe? El otro día lo estaba comentando con algunas personas de avanzada edad. A la mayoría no le hacia gracia. Decían no oponerse a que reinase una mujer, claro que no, pero veían innecesario que reinase una princesa en caso de haber príncipe. Así no se pierde el apellido. Y en parte, creo yo, que no se equivocan. ¿Qué pasará cuando reine Leonor y se case, por ejemplo, con Menganito Cruz? ¿Pasará la Casa de Borbón a llamarse Casa de Cruz? ¿Se tendrá que casar Leonor con otro Borbón como hizo Isabel II? ¿Recibirán sus hijos su apellido en vez de el de su marido? Supongo que los consejeros de Zarzuela estarán en ello.


Un futuro incierto


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Aunque no es este, ni mucho menos, el tema en el que la Monarquía española deba centrarse. Por delante tienen un futuro difuso con un partido socialista cada vez más radical y unas regionalismos cada vez más separatistas. Tanto es así, que el otro día me percaté de un dato histórico que había pasado por alto.En España ha habido, además de la restauración monárquica de 1975, otras dos: la de 1814 y la de 1875. En este sentido, el Príncipe Felipe tiene una cosa en común con dos desgraciados predecesores: Isabel II y Alfonso XIII. Ambos eran hijos de reyes restaurados en sus tronos y ambos fueron destronados, terminado Isabel con la Restauración Monárquica del 14 y Alfonso, con la del 1875, ambas comenzadas con sus respectivos padres y predecesores. Dos reyes nos duraron esas dos restauraciones. ¿Se repetirá la historia? ¿Acabará también esta III Restauración con el reinado de Felipe VI? Por el bien de España, y de todos, espero y deseo que no.

Viva España, viva el Rey

El Hispánico

16 de octubre de 2006

ABUCHEOS A ZETAPÉ, ¿"URDACI AL INEM"?

Soy joven y las pasadas elecciones son las que recuerdo con mayor nitidez. Recuerdo una campaña electoral de fieras, un incansable ZP que nos repetía hasta la saciedad lo mala que era "La Guerra", así, con "La" y en mayúsculas, puesto que pese a haber cientos de otras más cruentas y extensas en el tiempo, sólo la apoyada por la España de Aznar era mala malísima. Después vino el 11-M. No se hablaba de otra cosa: el PP y por tanto el Gobierno ocultaba información sobre la autoría. "PP ASESINOS", llegaron a escribir esos días en la fachada de mi casa por el simple hecho de que mi padre es un conocidísimo militante del PP en esta localidad, nada más. Recuerdo las manifestaciones, los gritos, los insultos al PP. "¡Asesinos!" se oyó mucho salir de la boca de aquellos que en esos días no duraron en calificar así a un Gobierno legítimo y hoy lo maquillan como "izquierda abertzale" a una banda que lleva, efectivamente asesinando, y por la espalda, 40 años. Por último recuerdo esa noche en que España comenzó a cambiar, el 14-M. Zapatero con su risa de tonto (que por cierto después de 2 largos años se la ha borrado y ha envejecido 10 años de golpe) miraba exultante a la multitud congregada en la noche madrileña en Ferraz para aclamar, al que ya sabíamos, V Presidente del Gobierno en la historia de la España democrática...

Y entonces lo ví. Lo oí. "¡Urdaci al INEM, Urdaci al INEM!". La multitud socialista lo gritaba. Lo pedía, lo exigía. Se referían como no a Alberto Urdaci Iriarte, director de los servicios informativos de la TVE de Aznar y símbolo de toda la "despreciable manipulación de la derecha". Y cierto es: Urdaci manipuló en varias ocasiones, rozando no, sobrepasando, el nivel de ridículo nacional. Creí tontamente que, quizás, con la llegada de Zapatero al Gobierno de la Nación, al menos se vería obligado a sostener una imparcialidad que su partido denunció inexistente anteriormente, para no ser acusado de lo que acusó él. Me equivoqué: no ha impulsado una televisión de todos los españoles. Claro, también nos taladró la cabeza con su impoluto pacifismo y sus críticas a la Guerra de Irak, pero el señorito se permite enviar tropas a otros muchos países, vamos que digo yo que un arma mata igual en Kabul que en Bagdad, lo mande un presidente de derechas como uno de izquierdas.

El caso es que el pasado jueves, 12 de Octubre, Día Nacional de España, estuve viendo el Desfile de las FF.AA. Vi como llegaba Su Majestad, entre aplausos y el cariño de los madrileños, y ví también a Zetapé, bajar del coche entre abucheos. Hasta ahí todo normal, al Rey se le quiere, a este presidente por accidente no. Y menos en Madrid, aquí que no nos vengan con cuentos socialistas después de que somos una región marginada por el Gobierno por el mero hecho de que Esperanza Aguirre sea nuestra presidenta y, encima (¡qué descaro!), nos vaya muy bien. Retomando el hilo de la historia, resulta que pasó todo el desfile y los altos mandatarios se disponían a abandonar Colón para ir al Palacio Real para la recepción oficial que ofrece Su Majestad el Rey. Estaba viendo yo todo ésto, cuando, ya montada la Familia Real en sus respectivos automóviles, empezaron a sonar silbidos y abucheos. Para mí desconcierto, las cámaras de TVE enfocaban al coche del Rey dando la impresión de que el abucheado, el despreciado por el Rey era el monarca. Yo no me lo tragué, "¿los abucheos no vienen de más lejos?", pensé. "La gente que veo está aplaudiendo, no silbando, ¿dónde están los que abuchean?", ¿por qué esperan a que el Rey entre en el coche y no lo abuchean antes de entrar si es lo que pretenden?", medité.

Y no sólo eso. Tan hipócrita fue el periodista que narraba el desfile que dijo "No crean que intentamos acallar los silbidos y abucheos, no creo que sean dirigidos al Rey, pero si es así, es síntoma de democracia sana...", sí, pero el muy cerdo no dijo que sabía perfectamente que los abucheos no eran para el Rey, sino para el Presidente. De eso me enteré en las noticias, eso si encajaba. Qué vergüenza... Como publicó ayer en El Mundo Ansón, seguramente Zapatero llamó a los responsables de tal manipulación a Moncloa para pedirles explicaciones. "¡Qué desfachatez, qué caradura!, ¡qué falta de profesionalidad!", les diría nuestro presidente, "¡tontos, os ha faltado enfocarme a mí cuando a él le aplaudían!".


El_Hispánico

9 de octubre de 2006

¿LEONOR O PELAYO? LA MONARQUÍA DE LA NUEVA ESPAÑA

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Comienzo titulando "¿Leonor o Pelayo?" este artículo en el que, desde mi humilde opinión, paso a analizar el futuro y los derroteros del actual problema sucesorio, con el que probablemente sea el nombre del segundo hijo de los Príncipes de Asturias si este nace varón, según afirmaron ya durante el primer embarazo de Doña Letizia. ¿Reinará Leonor o si tiene un hermano la desplazará de la sucesión? La polémica, la cuestión a tratar, reside en el artículo 57.1 del Título II de la Constitución:

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M.
Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La
sucesión en el tronoseguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores;
en la misma línea, el grado máspróximo al más remoto; en el mismo grado,
el varón a la
mujer, y en el mismosexo, la persona de
más edad a la de menos.

A partir de aquí, la cuestión principal es, ¿y si nace niño? Si nace un varón, lo más probable es que quien no llegue a reinar sea él, y no su hermana Leonor. No existen en la Constitución, ni en ésta ni en ninguna otra, ni en otro país monárquico ni en otros tiempos pasados, un cargo de "sucesor del sucesor" o "infante heredero del príncipe heredero". Mientras Don Juan Carlos sea rey y Don Felipe su sucesor, no hay problema legal para que se modifique la Constitución después de haber nacido un niño. Además, la mayoría de los españoles, ven con buenos ojos que se elimine la cláusula de dicho artículo en el que se discrimina a un sucesor por razón de sexo. Sólo Reino Unido, España y Mónaco conservan la prioridad masculina frente a la femenina respecto a la sucesión, las otras 7 monarquías europeas han optado por igualar a la mujer con el hombre.

Como seres humanos que somos, los españoles tropezamos por segunda en la misma piedra. Esta cuestión se dió ya en la España de 1830. La reina Cristina, consorte de Fernando VII, daba a luz a Isabel, única hija del Rey, quien ya contaba 46 años, ya nada joven para la época. El problema, entonces, no residía en si debería reinar Isabel pese a nacer un hermano, sino si debería reinar en sí. En 1830, aún estaba "vigente" la Ley Sálica introducida por los Borbones que impedía a la mujer reinar, contraria a toda la historia de España, país que, paradójicamente, no existiría de no haber reinado Isabel la Católica. Ya antes de nacer la pequeña, Fernando VII había promulgado un Real Decreto por el cual abolía dicha Ley, para así asegurarse de que, naciese lo que naciese, fuese el futuro Rey o Reina de las Españas. Pero al nacer Isabel II, esto no gustó a muchos de los cortesanos y ministros del Rey, y mucho menos al infante Don Carlos, hasta entonces heredero al trono. Muere tres años después el rey Fernando y estalla la guerra civil: los carlistas contra los isabelistas.

Suponiendo que nazca en mayo un varón (y suponiendo que se llame Pelayo) ¿Sería posible un nuevo enfrentamiento bélico entre leonoristas y pelayistas, como he leido comentar en otros foros? Lógicamente, no. Y las razones no son que la "Monarquía no sobrevivirá mucho mas tiempo después que desaparezca Juan Carlos I" o porque España tenga "los días contados y con ella su monarquía", como he leído de algunos periodistas. El tema actual es, en su fundamento, radicalmente distinto al de 1833. Fernando VII era un tirano, un absolutista déspota y traidor que no dudó en masacrar a los liberales que tanto le habían defendido desde España. Por ello, al morir éste, España se dividió en dos: Don Carlos, su hermano, representaba el conservadurismo absolutista, el "un paso para adelante y dos para atrás", mientras que Isabel, y en especial su madre la reina Cristina, fue acogida como símbolo de los liberales. Por ello, el problema no radicaba en un problema sucesorio simplemente, sino también ideológico. Los que querían el cambio, el sistema liberal, la democracia, frente a los que buscaban perpetuar el absolutismo de Fernando VII.

Por otra parte, se dice que, si se cambia la Constitución, "Doña Elena debería ser la heredera", que "no se puede discriminar a una generación sí y a otra no". Soberbia tontería. Las leyes no pueden ser aplicadas pensando en compensaciones a generaciones anteriores. No se le puede acusar a una persona de cometer un delito si, en 1978, la Ley era distinta. Además, por esa regla de tres, Su Majestad el Rey, una vez derogada esa disposición del artículo, debería abdicar inmediatamente en su hermana Doña Pilar, Duquesa de Badajoz, y dos años mayor que él.

Otro gran escollo de la futura Leonor I de España será el papel que tome en el futuro nuestro país con respecto a su forma de Estado y al nuevo auge de los nacionalismos. Con la mala gestión de Rodríguez Zapatero, han surgido desgastes en todas y cada una de las instituciones del Estado, y por tanto también en la Corona. En España hay juancarlistas y monárquicos, y fallecido el actual Rey no todos serán leales a Don Felipe. Aún así, según recientes encuestas, el 38% de los españoles se declara monárquico frente a tan sólo un 24% de republicanos. El otro 38% es simplemente demócrata, y por tanto, mientras el actual sistema les garantice democracia, derechos y libertades, como así ha sido desde 1978 siendo el mejor período de la historia de España, no pondrán objeciones a que la jefatura del Estado sea hereditaria. En el futuro, la reina Leonor tendrá que velar por la cohesión de la Nación, puesto que la Monarquía Española se sustenta principalmente en ser símbolo de la indisoluble unidad de la Patria.

Una Reina, daría un toque de modernismo y regeneración a la Corona, que en el futuro puede hacerle mucha falta. El Reino de España se incorporaría entonces a la mayoría de las monarquías europeas, que en el siglo XXI en su mayoría tendrán en la jefatura del Estado a mujeres, como es el caso de Noruega, con Ingrid Alexandra; Holanda, con Catharina-Alexandra; Suecia, con la princesa Victoria o Bélgica, con Isabel, que será la primera Reina de dicho país.

En el futuro de la Monarquía, y con ella el de España y el de sus ciudadanos, Leonor será pieza clave, como lo fué (desastrosamente) Alfonso XIII en su época. De ella dependerá la continuidad de la Dinastía Borbón como Reyes de España. No tendrá la suerte de su padre, que sucederá al mejor rey y jefe de Estado de la historia de este país. Ella sucederá a un rey menos valorado por no ser tan necesario y crucial como la fué su padre en la Transición. Tendrá que vérselas con un nacionalismo mucho más fuerte y exaltado, un Estado al borde del federalismo y la segregación, una Nación amenazada por una sociedad cada vez menos patriótica y más manipulada por el sistema educativo desde su juventud y una incipiente generación de inmigrantes inadaptados. En esta nueva España, que tendrá que asumir y vencer todos estos problemas, será el siglo XXI una era crucial tanto para la Nación Española como para sus monarcas. En este sentido, tanto Don Felipe como Doña Leonor deberán hacer un impoluto trabajo para no acabar ellos en el exilio y los españoles, despatriados y disgregados en repúblicas ibéricas.

El Hispánico

5 de octubre de 2006

La sinrazón de la causa republicana


Payne: «Quien defienda la República en España merece estar en un manicomio»


DIARIO ABC.

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS ENVIADA ESPECIAL WASHINGTON.

El prestigioso hispanista norteamericano Staley Payne calificó ayer de «trance muy complicado» y de «inédito» el momento que atraviesa España y advirtió sobre los desastres que puede traernos el «nuevo movimiento republicano».
El historiador recordó que la experiencia republicana en España «ha sido desatrosa, pues la Primera colapsó el país y la Segunda lo dividió en una Guerra Civil». «Si con esta experiencia alguien cree que la República puede ser en este momento una solución para España, merece estar apartado en un manicomio», afirmó, intentando suavizar con sentido del humor su seria advertencia.
Payne hizo estas afirmaciones a un grupo de periodistas españoles después de pronunciar una conferencia en la Cátedra
Príncipe de Asturias de la Universidad de Georgetown sobre «La España del siglo XXI: logros y retos», en la que hizo un repaso a la historia reciente de nuestro país tras la muerte de Franco y a la que asistió Don Felipe, que se encuentra de visita oficial en Washington.
No sólo la izquierda radical
El hispanista excluyó de esta tendencia republicana al «hombre de la calle, que no está politizado», y apuntó a «la extrema izquierda, a algún sector del Partido Socialista y a los ex comunistas, la llamada «izquierda hundida»», una minoría que, según explicó, no valora lo que significó la Transición de España a la democracia.
En su opinión, «el nuevo movimiento republicano hasta ahora no ha creado grandes dificultades, pero no sabemos qué va a ocurrir en el porvenir, porque pasar de la actual Constitución y de la actual estructura del Estado, instaurar la República o hacer una Segunda Transición será desastroso para España».
No obstante, Payne matizó que aunque un cambio drástico de sistema sería catastrófico, «otra cosa es reformar la Constitución, porque toda Constitución es reformable y, a veces, incluso deseable».
También se refirió en sus declaraciones al problema del nacionalismo radical, motivado por «la ausencia en la Constitución actual de un techo» que limite la transferencia de competencias a las Comunidades. En este sentido, añadió que conseguir que la estructura del Estado sea «estable» corresponde al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, algo que, en su opinión, «ha funcionado en el caso catalán, pero es mucho más difícil en el caso vasco», ya que implicaría una reforma de la Constitución no modesta, ni marginal y «éste es uno de los peligros» que amenazan a España.
Preguntado sobre la incapacidad que demuestran los dos grandes partidos, PP y PSOE, de ponerse de acuerdo sobre temas fundamentales, como la reforma de la Constitución, las autonomías y el terrorismo, Payne quiso ser prudente: «Hay que ver qué propuesta y en qué términos hace el Gobierno y cómo responde el PP. Pero será complicado, sobre todo en el caso vasco, porque hay exigencias enormes que son muy difíciles de satisfacer dentro de los moldes democráticos».
Además, aludió al «Gobierno interno del País Vasco» y afirmó que en esta Comunidad «no se respetan los derechos constitucionales, democráticos y civiles como se respetan en el resto de España. Hay un problema de abandono de los ciudadanos del País Vasco. El gobierno de nacionalismo radical, en varios aspectos, restringe los derechos. Este cinismo es un gran problema».
Payne, profesor emérito de Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison, es autor de numerosos libros sobre España. El último publicado es «El colapso de la República. Los orígenes de la Guerra Civil (1933-36)».

29 de agosto de 2006


JUAN CARLOS I, EL DEMÓCRATA

LOS ESPAÑOLES CREEN QUE ENGAÑÓ AL RÉGIMEN PARA TRAER LA DEMOCRACIA

Según las encuestas publicadas por el diario El Mundo del 8, 9 y 10 de Agosto, la mayoría de los españoles creen que el actual Jefe de Estado sólo aceptó la sucesión para traer la democracia a España.

Desde el pasado 18 de Julio, 70º aniversario del levantamiento militar franquista, dicho diario viene publicando algunas encuestas tituladas "El Franquismo a debate 30 años después" en el que se analizan las respuestas de los ciudadanos.

Personalmente quiero destacar 3 encuestas, las 22ª, la 23ª y la 24ª publicadas los días 8, 9 y 10 de Agosto respectivamente, las que hacen referencia al papel de Su Majestad el Rey.


Encuesta del 8 de Agosto:
"SÓLO UNA CUARTA PARTE DE LOS ESPAÑOLES HABRÍAN PREFERIDO LA REPÚBLICA"




A la pregunta "¿Qué habría preferido que hubiera ocurrido en España a la muerte de Franco?", la mayoría de los encuestados, un 60,6% aboga por la instauración de la onarquía Parlamentaria en la figura de S.M. el Rey Juan Carlos I, un 24,4% apuesta por la República y un 9,5% hubiese preferido la Monarquía bajo el mando de Don Juan de Borbón.

Divididos por ideología, tan solo en los votantes de IU y en los agnósticos y/o ateos, gana la opción republicana con un 69,5% y un 55,3% respectivamente. En todos los demás grupos gana la monarquía juancarlista por amplísimo margen, incluyendo entre los electores socialistas, quien NO son republicanos. De ellos, sólo el 27,7 % eligen la república frente al 58,9 que prefieren a D. Juan Carlos y el 10,2 que prefieren a D. Juan, lo que sumado supone que el 69,1 de los votantes socialistas se declaran monárquicos. Los votantes del PP son los más monárquicos, prefieriendo a D. Juan Carlos el 78,1% más el 9,6 % que hubiesen optado por entronizar a D. Juan. Con ello, los votantes del PP suman un amplísimo apoyo a la Corona con un 87,7% de monárquicos.

Por edades, en los menores de 45 años, la monarquía obtiene un 66,3% de apoyo, (56,3% juancarlistas y 10,0% juanistas) mientras que la república obtiene mejores resultados, un 29,4%. Por otra parte, los mayores de 45 años, quienes SÍ vivieron el franquismo y la Transición, la monarquía obtiene un 74,0% (65,1% apoyan a D. Juan Carlos y 8,9 a D. Juan) en detrimento de la República, que sólo obtiene un 19,1%.

Encuesta del 9 de Agosto:

"EL 72,6% CREE QUE EL REY ACEPTÓ LA SUCESIÓN PARA TRAER LA DEMOCRACIA"

A la pregunta "¿Con cuál de estas afirmaciones está más de acuerdo?: 1. Que el Príncipe Juan Carlos estaba de acuerdo con los valores del franquismo y por eso aceptó ser sucesor; ó 2. El Príncipe Juan Carlos no estaba de acuerdo con los valores del franquismo pero aceptó ser sucesor para implantar la democracia", el 72,6% optan por la segunda opción.

Según la encuesta, tan sólo el 17,9% de los españoles afirmarían que el Rey Don Juan Carlos estaba de acuerdo con el franquismo.

Divididos por ideología, creencia y edad, en todos los sectores se afirma que D. Juan Carlos para nada estaba de acuerdo con los valores del franquismo y que aceptó ser sucesor para traer la democracia. Esta vez, el partido que más confianza tiene al respecto con el rey es el Partido Socialista, con un 82,8% que eligen la segunda opción, seguido por los votantes de IU, quienes con un 72,4% respaldan el carácter demócrata de D. Juan Carlos. Por edades los que más apoyan la segunda opción son, esta vez, las personas comprendidas entre 30 y 44 años.

Encuesta del 10 de Agosto:

"LA MAYORÍA EXONERA A DON JUAN CARLOS DE LOS ABUSOS DEL RÉGIMEN"

A la pregunta "¿Cree que Don Juan Carlos tuvo alguna responsabilidad en los abusos de poder y violaciones de las libertades durante el franquismo?", el 69,4% dice que no tuvo NINGUNA, mientras que sólo 1 de cada 40 dice creer que tuvo MUCHA.

De las respuestas posibles, "mucha", "bastante", "poca" y "ninguna", obtienen un 2,5%, un 3,8%, un 14,7% y un 69,4% respectivamente, por lo que se deduce que mientras el 84,1% de los españoles creen que D. Juan Carlos tuvo ninguna o poca responsabilidad en los abusos del régimen, tan sólo el 6,3% cree que tuvo bastante o mucha.